San Uriel


Historia

San Uriel
Fiesta: 28 de julio

Su nombre significa "Fuego de Dios"
Se lo representa con una espada en el jardín del Edén. Se lo considera al Arcángel puesto por el Padre Eterno a las puertas del Paraíso, con su Espada de Fuego, Aquel que expulsó a Adán y Eva.

Combate el espíritu de la ira, del odio y de la impaciencia, poniendo en el corazón las virtudes de la dulzura, benignidad, paciencia y mansedumbre. Con la dulzura y la paciencia vencemos y atamos al espíritu malvado. "Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso a vuestras almas". (Mateo 11:29).

De Uriel se habla a menudo como el gran Arcángel de la Tierra.
En los textos no canónicos es uno de los Ángeles principales. En los textos judíos tempranos era llamado Phanuel. Al igual que Metatron es considerado uno de los ángeles de la presencia, un puesto muy elevado , pues sólo los ángeles de más elevada vibración pueden sostener la presencia de Dios.

Es el Ángel del arrepentimiento, algunos aseguran que la alquimia fue traída por él a la tierra, y que también fue el que dio a la humanidad la Kábala, (tradición mística de los hebreos). Aunque otros asignan ésto al Arcángel Metatrón. El libro de Enoch nos dice que Uriel fue mandado por Dios para advertirle a Noé de la inminente inundación.

San Uriel nos rodea con su corona ardiente de amor, de paciencia y de bondad. Él cuida todos los lugares de las apariciones Marianas, enriqueciéndolos de gracias. Jesús afirmó en unas de sus revelaciones: "Cuando los ejércitos rojos avancen, ellos atravesarán tan sólo al precio de la muerte y con la pérdida de sus vidas, el cinturón de fuego colocado delante de los lugares de las apariciones de mi Madre".

Ya en el siglo IV San Uriel es recordado en el martirologio. Él tiene en su mano izquierda la antorcha ardiente o una espada flameante, la llama ardiente del amor de Dios. San Uriel fue el encargado de expulsar a Adán y Eva del Paraíso, y custodiar su entrada con aquella espada de fuego, de la que nos habla el Génesis.

También se lo representa con sus manos abriéndose las vestiduras del pecho, para dejar salir el Fuego Sagrado del Amor (como hacía San Francisco Xavier). El Señor, en efecto ha dicho: "Yo he venido a prender fuego a la tierra; y como desearía que ya estuviese ardiendo". (Lucas 12:49).

En la iconografía se representa a San Uriel mostrando su pecho y su corazón ardiente de Caridad.


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